ABOGADOS y CONTADORES. Recursos estratégicos del país para un cambio

Abogados y Contadores. Recursos estratégicos del país, para un cambio

La Paz y el Bienestar sean con ustedes queridos lectores y lectoras, con sus familias y vuestra comunidad. Si así no es, entonces solo cabe la lucha y el trabajo, para lograr esos objetivos. Ello es así, dado que constituye un deber moral, cívico y espiritual. (N.C.Y.)

Cuando Robert Owen, escribía o imaginaba las “aldeas cooperativas”, o cuando Charles Fourier diseñaba sus “Falansterios” o cuando Adam Smit o Carlos Marx escribían sus respectivas obras, o cuando Felipe Buchez , se refería a las cooperativas o allí a principios del siglo XX, cuando Lenin, escribía los últimos escritos de su vida, que ¡ Oh casualidad !, tenían que ver o estaban articulados al cooperativismo, nadie en aquel entonces de esos autores y de muchos otros mas, no imaginaron, reitero NO IMAGINARON (y la imaginación es importante), el adelanto “científico tecnológico”, que habría de ocurrir en el siglo XX y especialmente en todo lo que hace al desarrollo de lo que hoy conocemos como “las fuerzas productivas” o también “los recursos humanos”.

En aquellas épocas, a igual que ahora y como fue también en Babilonia o en Egipto, las opciones laborales y vista desde punto esenciales y con combinaciones matemáticas, tenían una determinada cantidad de opciones, que son similares a las actuales. Es decir, eras “el amo” (por analogía hoy patrón), eras el esclavo (por analogía hoy empleado estatal o privado ), o eras artesano u hombre libre (hoy autónomos o independientes), o formabas parte de un grupo, sociedad o cofradías (por analogía hoy Sociedades Comerciales o Cooperativas o Asociaciones), sobre estas cuestiones, el adelanto científico tecnológico y la complejizarían de las relaciones sociales, los cientos de sindicatos y patronales, las decenas de sociedades, cooperativas, empresas locales, nacionales, multinacionales, etcétera, hacen que estar bien posicionado y con una empresa eficaz, necesite de conocimientos técnicos y sociales, que exceden en mucho, a los que existían en el siglo XIX o principios del siglo XX.

Autores como los que mencione al comienzo de este escrito, en aquellas épocas, no solo no imaginaron, el potencial descenso de una nave espacial terráquea en Marte, o el descubrimiento de Agua en la Luna, sino que tampoco imaginaron, la cantidad y complejidad de procesos jurídicos, sociales, administrativos y contables, que informan en el presente las estructuras de una empresa. Si bien las “esencias” siempre estuvieron y estarán, son las ramificaciones de las mismas, las que cobran un gran volumen, que obviamente es necesario conocer o visualizar.

Dentro de una estructura de empresa cooperativa de trabajo, MEDIANA O GRANDE, como son las que se recetan en el libro que aquí se difunde, es necesario contar en forma obligada, con profesionales universitarios que asesoren en determinadas materias. Mínimamente esos profesionales son tres; abogado, contador, técnico o Ingeniero en actividad que desarrolle la cooperativa.

De estos tres profesionales, los dos primeros, (abogado y contador), son muy necesarios o de presencia obligada, a efectos de que la cooperativa de trabajo, tenga una determinada solidez y continuidad en el tiempo.

Las funciones del Abogado y Contador, están desarrolladas y explicadas en el libro que aquí se promociona y en lo que hace a la atención de la cooperativa.

No obstante cabe indicar a los lectores y lectoras, la necesidad de conocer a estos profesionales y resaltar su importancia.

Ello es así, en primer lugar, dado que son recursos humanos estratégicos del país, en segundo lugar porque a través de este sitio Web, he decidido donar 12.000 libros por año a profesionales universitarios, donde estas dos profesiones, son las más beneficiadas, lo cual ha originado algunas preguntas y observaciones por parte de lectores, que no entienden bien, ese supuesto favoritismo que realizo.

Si bien considero, que en la parte “Subsidios”, de este sitio Web, se explico detalladamente el motivo, sin embargo cabe señalar que algunas críticas u observaciones que he recibido, entiendo que se despejaran, cuando se lea el libro y las referencias que se realizan a partir del capítulo 4 punto 4.1., y en los capítulos 19 y 24

Abogados y Contadores. Necesidad de conocerlos.

Como sostengo, en las páginas del libro, la necesidad de conocer a un abogado y a un contador, no es por una cuestión de “roce social”, ni nada por el estilo.

La necesidad que tienen los futuros cooperativistas, está vinculada a que ambas profesiones universitarias, tienen un “capital de conocimientos”, que es muy importante para los socios de cualquier tipo de empresas, que se quieran realizar en el planeta tierra y bajo cualquier formato. Pero cabe resaltar que mucho más aun, lo es, para los socios de una cooperativa de trabajo. Ello es así, porque los socios de una cooperativa de trabajo, son los dueños de la empresa.

En un país como Argentina, con grandes sectores en situación de vulnerabilidad, es raro que “el común de la gente” conozca a un abogado o a un contador y mucho más raro es, encontrar abogados y contadores cooperativistas dado que normalmente estos escasean, por la sencilla razón de que escasean las cooperativas de trabajo. Es de allí, que yo insto en mi libro a todos los abogados y contadores, a que “salgan a las calles, a formar cooperativas de trabajo”, con los sectores vulnerables, a efectos de generar trabajo, contención y satisfacción económica, social y cultural. No deben esperar los abogados y contadores, a “que los vengan a buscar”, considero que eso no ocurrirá, debe ser en forma inversa. El detalle de los fundamentos está en mi libro.

Si realizamos un breve análisis sectorial, veremos que, en el caso de un obrero, campesino o trabajador común, que estén en “relación de dependencia”, no está acostumbrado a tratar con estos profesionales y quizás una gran parte, ni siquiera los conoce o ha tenido trato alguna vez con ellos, salvo claro está, que sea por una cuestión civil de familia (divorcio, adopciones, etc.). Los trabajadores comunes, normalmente pueden llegar a tener uno o dos contactos con un abogado, más que con un contador. Ello es así, dado que estos trabajadores recurren normalmente a un abogado, cuando son despedidos de su trabajo, fuera de este caso, no existe una “relación trabajador – abogado”, como si existe en la relación “comerciante – abogado”. Distinta es la situación del “dirigente sindical”, que si tiene una “relación más fluida” con el abogado, que normalmente es el abogado del sindicato. Es decir el abogado de “la entidad”.

Con respecto a los contadores, el trabajador común tiene mucho menos contacto que con un abogado. La profesión de contador, para un trabajador común, es lejana, toda vez que sus ingresos provienen de un “salario” y como se sabe, allí no hay muchas ingenierías que realizar, salvo las que realice la esposa del trabajador, para tratar de lograr la sobrevivencia alimentaria, toda vez que las empresas seudocapitalistas, acostumbran a pagar simples salarios mínimos, vitales y móviles, que pocas veces llegan a exceder el monto necesario para cubrir una canasta básica total.

Con respecto a los trabajadores autónomos o independientes, estos conocen tanto al abogado como al contador. En el caso de la República Argentina, no cabe duda que a partir de la sangrienta dictadura de 1976, la relación de los mismos ha sido mucho más fluida con los contadores. Ello es así, dado que el sistema de la opresión y la esclavitud por deudas, presionaba y presiona en forma descarada e hipócrita contra los emprendedores para el pago de los impuestos.

Bien señalo en mi libro, que cientos de miles de pequeños y medianos emprendedores (productores, industriales, comerciantes y profesionales diversos) , en Argentina, han sido perseguidos como si fueran delincuentes o terroristas, al no poder estar al día con los impuestos. A partir de esta situación, es normal que las consultas al contador, hayan sido casi rutinarias.

En cuanto al sector sociedades comerciales, cooperativas, asociaciones, etc., puedo asegurarte lector o lectora, que cualquier sociedad legítima, en cualquier formato, necesita para poder funcionar correctamente de la presencia rutinaria o regular de un Abogado o un Contador.

Es cierto que existen “no pocas fricciones”, entre abogados y contadores, pero cabe señalar que para las sugerencias estructurales de las medianas y grandes cooperativas de trabajo, que en este sitio Web se difunden, debe “armonizarse” el asesoramiento, gestión o incumbencias, de estos dos profesionales, en lo que a la entidad cooperativa de trabajo se refiere.

Cabe reiterar y resaltar, que tanto abogados como contadores, constituyen “recursos humanos estratégicos”, del país. No se tratan de personas que son graduados universitarios, para exhibir el titulo en una pared o lograr un ascenso en la jerarquía de los puestos públicos o estatales.

Lo importante de estas profesiones, articulados al mundo de las empresas y especialmente al mundo de las cooperativas de trabajo, es “el capital intelectual”, que las universidades les han transferido. Prescindir de estos profesionales, por parte de los emprendedores cooperativos, normalmente es un gran riesgo, también constituye un gran riesgo “dejarles o depositar en ellos”, las responsabilidades totales de conducción.

Cuando estoy donando, mas cantidad de libros, a los abogados y contadores, es porque considero urgente, el desarrollo de cooperativas de trabajo, para la República Argentina, atento la gran invasión que estamos sufriendo ya no de grandes empresas, sino también de Pymes extranjeras.

Las cooperativas de trabajo y las redes cooperativas que diseño en mi libro, considero que sin duda alguna, podrán funcionar como contención y reacción para poder generar control de mercado y territorio. En realidad no estoy haciendo otra cosa, que TRANSFERIR teoría y práctica, a un importantísimo sector estratégico. Cuando los abogados y contadores, lean el libro comprenderán estas palabras.

Cabe destacar, que también realizo “transferencia de teoría y práctica”, al nivel de conciencia o conocimientos, que no es de carácter universitario o que siéndolo, pertenece a otros sectores como pueden ser médicos o arquitectos. Ello es así, para lograr “una armonía y un trabajo en equipo”, entre todos los interesados. En definitiva y en pocas palabras, lograr un “Trabajo cooperativo”, entre todas las personas que giren alrededor de una empresa cooperativa de trabajo mediana o grande.

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(Escrito en Santa fe – Republica Argentina. Octubre del 2010).